CRUELDAD O INSTINTO SALVAJE
 
Durante la historia de la evolución ha surgido una interrelación casi nata, entre la raza humana y las distintas especies animales. Este mutualismo nace de las leyes de la naturaleza, pero el hombre al erguirse ante la creación ha roto esta serie de esclavones íntimamente unidos, ahora solo se preocupa por satisfacer su consumismo desmedido; ajeno a realidades tan evidentes provocadas por su sed de sangre e irracionalidad desmedida.
 
El sufrimiento provocado a especies exóticas de animales, tales como mamíferos, aves, reptiles entre otros no tiene punto culminante. Así por ejemplo en el caso del comercio y tráfico de especies, donde varios especimenes son retenidos durante largos periodos de tiempo en distintas jaulas privándolos de su libertad, regateando su precio como si fueran una mercancía cualquiera.
 
Si estuvieras en su lugar, con el solo hecho de poseer una piel moteada o un esplendido plumaje de vivos colores, serias blanco de una caza indiscriminada. Por este motivo se mata muchas poblaciones salvajes llevándolas camino a la extinción; por el solo hecho de sido dotados por la madre naturaleza del don de la belleza. 
 
Solo alguien con un instinto asesino y voraz es capaz de poner precio a una piel, caparazón o cuerno como si se tratara de algo comerciable y tratando a sus poseedores como objetos carentes de vida. No hay justificación para realizar este tipo de prácticas aun en la actualidad, dejando de vestir fibras sintéticas para utilizar pieles como el hombre primitivo. Asimismo hay casos no menos reprochables como lo sugiere el exhibicionismo brindado por los circos, los cuales utilizan en su repertorio a fieras y animales fácilmente domesticables para realizar piruetas deplorantes, solo con el fin de divertir a un tumulto de curiosos.
 
 En nuestra vida cotidiana observamos corridas de toros conocidas por todos como fiesta brava, ¿qué puede tener de festivo la ininterrumpida agonía de un toro de lidia desangrándose a través sus heridas, causadas por el avasallamiento de un torero cobarde? .Nada verdad, pero las masas vibran con este espectáculo de muerte.  
 
 
Los mitos de la cultura popular también tienen su tajada en esta historia de matanzas indiscriminadas, por convencer a los crédulos; que hallaran la cura contra algunas deficiencias sexuales en un milagroso cuerno de rinoceronte o aleta de tiburón con propiedades afrodisíacas, siendo estas estructuras no mas que medios de supervivencia heredados durante siglos de evolución.
 
De seguir así especies animales como el panda, el mono de Gibraltar, el tigre de bengala entre una larga lista, se extinguirán para siempre dejando de su existencia solo un registro fílmico fotográfico o disecados en algún museo como recuerdo para la posteridad; como ya sucedió con el lobo marsupial de Australia, el cual debido a los constantes ataques que propiciaba a los rebaños de los colonos fue exterminado en su totalidad en 1936.
 
Solo nos queda tomar conciencia de nuestro lugar en el mundo, determinarnos; ya no como unos seres que pueblan la tierra  sino como una especie de parasito, que si no puede convivir con sus congéneres mucho menos tolerar a seres indefensos e inferiores que viven conforme a sus instintos primitivos. Apoyemos alas iniciativas en pro de la vida animal, acabemos con las plazas de toros porque no pertenecen a nuestra idiosincrasia, ya que es una práctica vil proveniente de un pueblo bárbaro, conocido como la madre patria.
En conclusión puedo afirmar que si comenzamos por tratar bien a nuestras mascotas contribuiremos a fomentar el sentido ecologista en la conciencia de todo aquel que este a nuestro alrededor.