La tierra, madre virtuosa

1 Toj: Invocar con devoción al Creador, nos bendecirá abundantemente

Madre nuestra, ¡Te estremeces cuando el cielo deja caer

sus lágrimas para refrescar tus entrañas! Arrullas con

afecto profundo a las semillas para se despierten

lentamente de sus sueños. Revitalizas sus raíces, ¡ante

nuestra mirada! sus ramas se revisten de nuevas hojas,

se llenan de flores y, luego, de frutos maduros.

La tierra es nuestro hogar. Nos exige cuidarla y

respetarla. Dejémonos estremecer por la vida que brota

de nuestra madre y soñar con ella una cotidianidad

agradable y admirable.

Aprendamos de ella: seamos virtuosos y virtuosas;

dejemos fluir la ternura que brota de nuestro interior.

Relacionémonos con todo lo que nos rodea con

dulzura. Sintamos el arrullo de nuestra Madre Tierra,

vistámonos de vida digna y con esperanza.