CAPÍTULO XVII

El estruendo era ensordecedor.

Multitud de gente se apiñaba desde horas muy tempranas para elegir los lugares de privilegio en el quemadero de Toledo. Éste se situaba fuera de las murallas, y era el sitio destinado a los autos de fe. Azaak iba subida a una carreta en compañía de media docena de asustadas personas que, al igual que ella, portaban el ridículo vestido blanco con capucha llamado "El Sanbenito". Al fondo, esperando a sus futuros inquilinos, seis postes se erigían como estatuas hechas de miedo y violencia. Como en un sueño, Azaak fue bajada y atada al poste. Su compañero de hoguera no resistió más y se le aflojaron los esfínteres, desmayándose…

 

El último pensamiento de Azaak fue para su amado Pedro de Alcázar. A Sara la habían condenado a la expulsión de España y obligada a marchar como esclava a Las Américas. Los "valientes" soldaditos españoles necesitaban enfermeras, criadas, y si se cansaban de violar a las indígenas, alguna que otra esclava sexual.

Cuentan que cuando el fuego iba devorando el cuerpo de Azaak, todos y cada uno de sus rasgos se fueron transformando hasta convertirse en las características de una persona con síndrome de Down -cabeza redondeada, frente alta y aplanada, lengua y labios secos y fisurados, y hasta la esquina interna de la piel de los ojos se fue plegando. La gente, horrorizada, no daba crédito. Y antes de suspirar miró directamente a los inquisidores y exclamó.

-Tarde o temprano me vengaré, y jamás vuestra Iglesia volverá a cometer más crímenes. Os lo juro! El Señor me ha enviado, Missit me Dominus-. Y dando un tremendo alarido, murió.

Cuando Nacho terminó de hablar, el inspector, pensativo, se levantó del regazo de la cama e instintivamente encendió el televisor de la habitación del hospital. Lo que vio y escuchó le heló la sangre.

-Hoy a las 21:37 el Papa Juan Pablo II ha fallecido-. Miró incrédulo a Nacho y éste, sonriendo, hizo un movimiento con la cabeza.

-Se lo dije inspector- De repente los rasgos de Nacho poco a poco volvieron a su ser. Volvía a ser un chico con síndrome de Down.

Y muy despacio empezó a recitar… Al terminar, Nacho murió.